

Además un homenaje a las madres en la figura de Eva....y un festejo al estilo de Parqué por la clasificiación de la selección al Mundial (Sudáfrica 2010)
El subsuelo de la patria (Scalabrini Ortiz)
Pasaban los días y la inacción aletargada y sin sobresaltos parecía justificar a los escépticos de siempre. El desaliento húmedo y rastrero caía sobre nosotros como un ahogo de pesadilla. Los incrédulos se jactaban de su acierto. Ellos habían dicho que la política de apoyo al humilde estaba destinada al fracaso, porque nuestro pueblo era de suyo cicatero, desagradecido y rutinario. La inconmovible confianza en las fuerzas espirituales del pueblo de mi tierra que me había sostenido en todo el transcurso de mi vida, se disgregaba ante el rudo empellón de la realidad.
El último libro de Nicolás Casullo
Nicolás, un 9 de octubre (por Ricardo Forster)
Nicolás vivió sacudido por la pasión argentina; nunca dejó de añorar una geografía de remansos y de mesuras mientras se sumergía en el torbellino de una historia capaz de girar alocadamente sobre sí misma para ofrecernos la imagen inverosímil de un país siempre en estado de urgencia e incompletitud; de un país capaz de sacudirnos el letargo para devolvernos, inesperadamente, a la intensidad de la política, de las plazas y de los arrebatos nacidos de viejos y nuevos reclamos, de antiguas y nuevas promesas. Con su mirada astuta y socarrona, no dejaba de observar, no sin ciertas reticencias nacidas de otras travesías por mares tempestuosos y devoradores de navíos y de náufragos, las anomalías de este tiempo argentino, en especial esa que viniendo del Sur llegó a inquietarlo profundamente al confrontarlo con sus propios arcanos setentistas. Algo loco y extraño, algo a destiempo y anacrónico venía a romper la inercia de un país en estado de catástrofe, de un país atravesado de lado a lado por la noche de la neobarbarie cultural capaz de multiplicar hasta el hartazgo las voces del cualunquismo autóctono, ese que casi siempre, en las distintas estaciones de la historia nacional, vino a expresar los fervores virtuosos de nuestras clases medias.
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